jueves, 20 de octubre de 2016
miércoles, 19 de octubre de 2016
Yo me resisto
Yo me resisto,
en la calle de los ahorcados,
a acatar la orden
de ser tibia y cautelosa,
de asirme a la seguridad,
de acomodarme en la costumbre,
de usar reloj y placidez,
aventura a cuerda,
palabra pálida y mortal
y ojos con límites.
Yo me resisto,
entre las muelas del fracaso,
a cumplir la ley de cansarme,
de resignarme,
de sentarme en lo fofo del mundo
mortecina de una espada lánguida,
esperando el marasmo.
Yo me resisto,
acosada por silbatos atroces,
a la fatalidad
de encerrarme y perder la llave
o de arrojarme al pozo.
Con toda la médula
levanto, llevo, soy el miedo enorme,
y avanzo,
sin causa, cantando entre ausentes.
Yo me resisto
martes, 18 de octubre de 2016
A veces
A veces
soy la sedentaria.
Arqueóloga en mí hundiéndome,
excavo mi porción de ayer
busco en mi fosa descubriendo
lo que ya fue o no fue
soy predadora de mis restos.
Mientras me desentierro y me descifro
y recuento mi antigüedad,
pasa arriba mi presente y lo pierdo.
Otras veces
me desencorvo con olvido
pierdo el pasado y soy la nómada.
Exploradora del momento que me invade,
remo sobre mi canto suyo
rumbo al naufragio en rocas del callar,
o atravieso su repentino bosque mío
hacia el claro de muerte.
Y a extremas veces
mientras sobrecavándome
descubro al fondo mi
fulgor inmóvil ojo
de cerradura inmemorial,
soy avellave en el cenit
ejerciendo
mi remolino.
Cavante, andante.
Fot. Masao Yamamoto
lunes, 17 de octubre de 2016
Sumisión
Sumisión
Porque ataron mis huesos
unos con otros, soy.
Porque algún día los desatarán
ya no seré.
Soy y no soy solo a través
de este poco de cal y de artilugio.
Camino y no me aparto de una vida
hecha ya de antemano
para la eterna inmovilidad,
de una muerte
enderezada brevemente.
Camino todavía,
pero mi propia muerte me cabalga:
Soy el corcel de mi esqueleto.
Para el que sabe ver la sombra es solo tránsito de luz a luz.
¿Te deshilaron de las neblinas boreales,
o te hicieron con zumo de violetas en una concha de nácar?…
Fin
Ahora y aquí cuadra bien la palabra fin, pariente de infinito y hermana menor de confín cerrado.
Ed. Seix Barral, 2012
Trad. Carlos Gumpert
Fot. Retrato del autor, anónimo
domingo, 16 de octubre de 2016
Arder
Ya lo ves, de aquella brasa
cuyo ardor te calcinó,
saciado, sólo quedó
dispersa ceniza escasa.
Muda inconstancia que abraza
el aparente sentido
del cuerpo obscuro y prohibido
-o del tuyo en el espejo
de la otra piel-. No me quejo
de arder. Ni de haber ardido.
La mar
La mar es impintable, indescriptible, inaferrable, incomprensible y de una indiferencia total.
Josep Pla
La vida básica: antología mínima de Josep Pla
Ed. UNAM, 2004
Fot. M. C. Escher
Segundo día de la Creación
sábado, 15 de octubre de 2016
Curiosidad
Cuando su esposa murió, el señor Derdon estaba ansioso de entrar en el dormitorio de ella, mirar a su alrededor con la puerta cerrada y sin nadie mirándolo ni preguntándole cómo se sentía. No era ansiedad, ni pesar, ni ninguna sensación dolorosa, ni anhelo o añoranza, aquello que le llevaba a la habitación, sino pura curiosidad.
Maeve Brennan El ahogado
Las fuentes del afecto. Cuentos dublineses
Ed. Alfabia, 2012
Trad. Isabel Núñez
Llama oscura
Aceptaría (...) ciego, mudo, todo lo que quieran, con tal de sentir en mi vientre esa llama oscura y ardiente que es mi yo y mi yo vivo. Y ya no soñaría en otra cosa que en agradecerle a la vida que me hubiera permitido seguir ardiendo.
Albert Camus La mort heureuse
Breviario de la dignidad humana
Ed. Plataforma Editorial
Trad. Elisenda Julibert
Foto: Horst P. Horst
Bunny Hartley, Vogue 1938
viernes, 14 de octubre de 2016
Eres
Eres la libertad y el equilibrio;
no sujetas ni retienes a nadie;
no sometes a los recuerdos ni a la espera.
Eres pura presencia y fluidez, perpetuidad.
Fotograma de Chanson d'Armor
Jean Epstein, 1934
Ella
En su descarnada y orgullosa maldad
ella es como ceniza gris o polvo
que en la cercanía zahiere.
Ella corona de espinas, diversión
cruel y gelidez al ser ordinario.
Ella es carne mortal y lánguida
que me acaricia y me estrangula.
Es irreal mi alma.
Ella
Fot. Retrato de Zinaida Reich, anónimo
jueves, 13 de octubre de 2016
No tenía humanidad
Sucedió un día durante la comida. Estábamos todas sentadas. Llegó una muchacha, una nueva. Tenía quince años, los cabellos rígidos como cuchillas, brillantes, los ojos graves y fijos, sombreados. La nariz aguileña, los dientes, cuando reía, y reía poco, eran puntiagudos. Una hermosa frente alta donde podían tocarse los pensamientos, donde generaciones pasadas le habían transmitido talento, inteligencia, fascinación. No hablaba con nadie. La apariencia era la de un ídolo, despreciativa. Tal vez por eso deseé conquistarla. No tenía humanidad.
Fleur Jaeggy Los hermosos años del castigo
Ed. Tusquets
Trad. Juana Bignozzi
Todos los cuentos
«...tú, esencialmente, eres poeta, y, precisamente porque eres poeta, escribes una prodigiosa narrativa breve.»
Del prólogo de Antonio Gamoneda a esta edición.
Cuentos, relatos, narraciones breves, las historias de Antonio Pereira, el viajero visionario y vitalista por los vasos comunicantes de la memoria y el sueño. Desde el deslumbramiento juvenil por Rimbaud y la literatura francesa al diálogo amistoso con sus pares, Borges o Cunqueiro. En cada página un huésped conmovedor, la emoción compasiva por los humildes, la sonriente raíz cervantina del elogio de la libertad. Un maestro de la brevedad intensa en la frontera de los géneros, con la delicadeza cómplice de quien entiende la escritura como otra forma civil de la felicidad. Esta es su iluminación tolerante, la desnuda toma de verdad como dejó escrito Vicente Aleixandre refiriéndose a la poética de Pereira.
Reseña del editor
Antonio Pereira Todos los cuentos
Ed. Siruela 2012
miércoles, 12 de octubre de 2016
Memoria
Perdí varias cosas en Buenos Aires. (...) No me quejo. Con tantas personas perdidas, llorar por las cosas sería como faltarle el respeto al dolor. (...) La memoria guardará lo que valga la pena. La memoria sabe de mí más que yo; y ella no pierde lo que merece ser salvado.
Eduardo Galeano
Ver, mirar
Cuando se ama, la vista del ser amado tiene un carácter de absoluto que ninguna palabra, ningún abrazo puede igualar: un carácter de absoluto que sólo el acto de hacer el amor puede alcanzar temporalmente.
Pero el hecho de que la vista llegue antes que el habla, y que las palabras nunca cubran por completo la función de la vista, no implica que ésta sea una pura reacción mecánica a ciertos estímulos. (Sólo cabe pensar de esta manera si aislamos una pequeña parte del proceso, la que afecta a la retina). Solamente vemos aquello que miramos. Y mirar es un acto voluntario, como resultado del cual, lo que vemos queda a nuestro alcance, aunque no necesariamente al alcance de nuestro brazo. Tocar algo es situarse en relación con ello. (Cierren los ojos, muévanse por la habitación y observen cómo la facultad del tacto es una forma estática y limitada de visión). Nunca miramos sólo una cosa; siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros mismos. Nuestra visión está en continua actividad, en continuo movimiento, aprendiendo continuamente las cosas que se encuentran en un círculo cuyo centro es ella misma, constituyendo lo que está presente para nosotros tal cual somos.
John Berger Modos de ver
Edit. Gustavo Gili 2010
Trad. Justo Beramendi González
Fot. Hand illustrated envelope, 1920's
martes, 11 de octubre de 2016
El rayo que nos parta
Si hemos de morir destruidos, si algo nos tiene que quebrar, sea el amor. Sea el amor el rayo que nos parta.
Jesús Artacho El rayo que nos parta
El acto tranquilo
Para ella el acto tranquilo
Para ella el acto tranquilo
los poros sabios el sexo libre
la espera no muy lenta los lamentos
no muy largos
la ausencia
al servicio de la presencia
algunos jirones de azul en la cabeza
los vuelcos
del corazón
al fin muertos
toda la tardía gracia de una lluvia
interrumpida
al caer una noche
de agosto
para ella vacía
él puro
de amor.
Poemas 1937-39
Trad. Rafael Pérez Gay
Foto: František Drtikol
lunes, 10 de octubre de 2016
Una rueda de bicicleta
se evaporará el latir de tus labios:
te desinflarás
Como una apasionada
rueda de bicicleta
que no puede
contenerse
m
á
s
y abraza al clavo
del que está enamorada:
[M.26]
y morirás viendo un carro de fuego
cuya proa te apunta.
Wataksi perdóname
te he mentido
un poco
ningún sacerdote cree
que una rueda de bicicleta
pueda enamorarse de un clavo
[M.27]
La voz de Mallick
Cayendo
Si alguien,
cayendo de sí mismo en sí mismo,
manotea para sostenerse de sí
y encuentra entre él y él
una puerta que lleva a otra parte,
feliz de él y él,
pues ha encontrado
su borrador más antiguo;
la primera copia.
Poesía Vertical 52 II
Fot. Giovanni Gastel
Angeli Caduti
domingo, 9 de octubre de 2016
Claroscuro
El viejo mundo se muere,
el nuevo tarda en aparecer,
y en ese claroscuro
surgen los monstruos.
Un paso más allá
(...) Apuntando a su vida anterior, K. se acerca a una revelación que podría perjudicarlo: su total dependencia del Castillo. Toda posibilidad de regreso se ha cerrado para él. El quinto aforismo de Zürau dice: "A partir de cierto punto ya no hay vuelta atrás. Hay que llegar a ese punto." Un paso más allá comienza la historia de K.
Roberto Calasso K
Edit. Anagrama 2005
Trad. Edgardo Dobry
sábado, 8 de octubre de 2016
Hay, madre, un sitio en el mundo
Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio muy grande y lejano y otra vez grande.
Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar.
La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí, in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas, por pactos consumados.
Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí. ¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!
Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso. Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.
—Hijo, ¡cómo estás viejo!
Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido, en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de mí, se entristece de mí. ¿Qué falta hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo! Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres llamas. Le digo entonces hasta que me callo:
—Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande.
La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales descienden suavemente por mis brazos.
César Vallejo
El buen sentido, Poemas en prosa
Fot. Emma Watson
viernes, 7 de octubre de 2016
Before
B de before, antes, el antecedente reconocido de ahora, la forma inocente de anteriormente, el primo impreciso y hermoso de "cuando", la madre trágica de "será", el suicidio de "demasiado tarde".
Mark Strand Abecedario de un poeta
En Sobre nada y otros escritos
Ed. Turner 2015
Trad. Juan Carlos Postigo Ríos
Fot. Sarah Moon
jueves, 6 de octubre de 2016
Donde sea que esté, yo soy lo que falta
(...) Tampoco había considerado la posibilidad de que los poemas de Marin fueran muy buenos, demasiado buenos para ser traducidos por Katia, demasiado buenos para que yo jugara con ellos. Tal vez mi fascinación por lo que faltaba en los poemas de Marin, y por convertir eso en lo que pensaba que debía conservarse, era solamente una forma inconsciente de reconocer que a mi propia obra le faltaba algo, algo fundamental alrededor de lo que se cernían las palabras que había podido escribir, las cosas que había podido decir. Pero, ¿por qué iba a encumbrar yo aquello en lo que había fracasado? No, esta interpretación no tenía ningún sentido. Es decir, el hueco se había convertido para mí en un espejo, un espejo en el que no veía nada. Allí donde habían estado mis rasgos, vi un vacío -una apertura- infinito e imposible de analizar. Marin era mi doble. Su ausencia era mi ausencia. "Donde sea que esté, yo soy lo que falta". Este verso era el mensaje de los poemas de Marin, pero yo lo había escrito años antes de conocerlos.
Llamé a Katia y le dije que me gustaría ver los poemas, cuando en realidad quería ver el agujero. Cuando me trajo los poemas, que había arrancado del cuaderno con espiral, quedé impresionado con su fragilidad. Sostuve uno ante la ventana, a contraluz, y luego contra la pared blanca de mi salón. Seguí mirándolo, sosteniéndolo, y después lo sujete con firmeza. Me lo acerqué a los ojos y a través de él mire el mundo que había fuera. ¿Qué más podía hacer? Pasó un coche. Una ráfaga de viento sacudió unas cuantas hojas de los árboles. Unos cuervos cruzaron por delante de mí.
En Sobre nada y otros escritos
Ed. Turner 2015
Trad. Juan Carlos Postigo Ríos
Collage Massimo Nota
miércoles, 5 de octubre de 2016
Efemérides
Feliz Bloomsday
¿Por qué, para empezar, eligió el 16 de junio de 1904 como el día en que el señor Leopold Bloom de Dublín, primero solo y luego en compañía de Stephen Dedalus, imita las etapas de la Odisea de Homero (…) Ese día los periódicos hablaban del terrible accidente de un transbordador en Hell Gate, en Nueva York, y de una guerra –entre Rusia y Japón– que abriría el telón de la Gran Guerra de 1914 (…) Pero eso no es lo que había fijado para siempre la fecha en la mente de James Joyce. Ese día había tenido un encuentro con una camarera que respondía al maravilloso nombre de Nora Barnacle [percebe] y acababa de llegar de Galway. Ella no había acudido a su primera cita (después de que él la abordase en la calle) y por una hermosa coincidencia lo dejó esperando delante de la casa del padre de Oscar Wilde, en Merrion Square. Pero la segunda cita excedió sus expectativas. La pareja dio un paseo hasta Ringsend, más allá del muelle de la ciudad, donde, como Joyce le dijo a Nora en una carta derretida, no fue él quien empezó nada sino “tú la que deslizaste la mano dentro de mis pantalones y apartaste suavemente mi camisa y tocaste mi polla con tus largos dedos que hacían cosquillas y gradualmente la cogiste toda, gorda y dura como estaba, con la mano, y me masturbaste lentamente hasta que me corrí entre tus dedos, todo el tiempo inclinándote sobre mí y mirándome con tus tranquilos ojos de santa”.
Un siglo después, el mundo literario celebrará el centésimo “Bloomsday”, en honor de la primera vez que al gran James Joyce le hizo una paja una mujer que no era una prostituta.
Christopher Hitchens Feliz Bloomsday
Incluido en Amor, pobreza y guerra
Ed. Debate, 2010
Trad. Daniel Gascón
Fot. Arnold Genthe y una amiga, 1900's
martes, 4 de octubre de 2016
Miradas
A veces viene a la provincia la Sinfónica de Bratislava o una lejanía así.
Es una novedad, pero no toda la novedad está en la música.
Esa chica del violín que en la orquesta está lánguida de melena y a lo mejor se llama María o Claudia, educada para la vibración casi celeste, trémolos, pizzicatos, a esa mujer vestida de raso ni se le ocurre que en la sala hay ojos codiciosos de hombres que la apartan a ella del conjunto e imaginan juegos de amor para sus manos, dedos.
Antonio Pereira La violinista
Incluido en Todos los cuentos
Ed. Siruela, 2012
Fot. Jean-François Lepage
lunes, 3 de octubre de 2016
Un viajero ártico
Un viajero ártico con una habitación por cruzar.
Una gran habitación blanca, impoluta y
espectralmente brillante a la luz de la mañana.
Ruidos lejanos de cocina... Si tan sólo pudiera
tomar aspecto de un extraño que llega a pie
a una región remota y aislada por la nieve,
bajo un cielo azul tan vacío como deslumbrante.
El cuarto era tranquilo.
Podía sentir las agujas y alfileres de su nuevo traje negro
mientras esperaba a la costurera ártica,
el cero en la punta de su lengua.
El mundo no se acaba
Ed.Vaso Roto Ediciones
Versión de Jordi Doce
Fot. Gaetano Pesce
Habitat for two people
Centre Georges Pompidou, París
Otro tiempo
Abro a la mañana de un blanco lunes
la ventana, y la calle indiferente
roba entre su luz y sus rumores
mi presencia infrecuente entre las hojas.
Este moverme... en días totalmente
fuera del tiempo que parecía consagrado
a mí, sin regresos ni paradas,
espacio lleno todo de mi estado,
casi prolongación de la existencia
mía, de mi calor, del cuerpo mío...
y se ha truncado... Estoy en otro tiempo,
un tiempo que dispone sus mañanas
en esta calle que yo miro, ignoto,
en esta gente fruto de otra historia.
Versión de Delfina Muschietti
domingo, 2 de octubre de 2016
Cuidado
Ya todo se mezcla. Cosas y quimeras. Como en todas las épocas. Se mezcla y se anula. Pese a las precauciones. Si ella pudiese al menos no ser más que sombra. Sombra sin mezcla. Esta anciana tan moribunda. Tan muerta. En el manicomio del cráneo y en ninguna otra parte. Donde no más precauciones que tomar. No más precauciones posibles. Internada allí con lo demás. Cabaña pedregal y todos los trastos. Y el espía. Qué sencillo sería todo entonces. Si todo pudiese ser nada más que sombra. Ni ser ni haber sido ni poder ser. Tranquilidad. Continuación. Cuidado.
Samuel Beckett Mal visto mal dicho
Incluido en Relatos
Ed: Tusquets Editores, 2005
Trad. Félix de Azúa, Ana Maria Moix y Jenaro Talens
sábado, 1 de octubre de 2016
Un lugar la atrae
(...) Un lugar la atrae. Por momentos. En él se yergue una piedra. Blanca desde lejos. Ella es lo que la atrae. Rectángulo curvado tres veces más alto que ancho. Cuatro veces. Su estatura ahora. Su pequeña estatura. Cuando le sucede esto debe ir allí. No la ve desde el refugio. Sabría ir hasta allí con los ojos cerrados. Ya no se habla. Nunca se ha hablado mucho. Ahora nada en absoluto. Como si tuviese la desgracia de estar aún con vida. Pero en esos momentos a sus pies la plegaria, Lleváosla. Sobre todo por la noche con tiempo claro. Con o sin luna. La llevan y la detienen delante. Allí ella también como de piedra. Pero negra. Bajo la luna a veces. Las estrellas a menudo. ¿Le tiene envidia?
Incluido en Relatos
Ed: Tusquets Editores, 2005
Trad. Félix de Azúa, Ana Maria Moix y Jenaro Talens
viernes, 30 de septiembre de 2016
Cuando la debilidad se llama bondad
(…) La debilidad de Franz se llama bondad. Franz nunca podría darle ordenes a Sabina. No le mandaría, como en tiempos hizo Tomás, que coloque un espejo en el suelo y ande encima de él desnuda. No es que le falte sensualidad, pero le falta fuerza para mandar. hay cosas que solo pueden hacerse con violencia. El amor físico es impensable sin violencia.
Sabina miraba a Franz que caminaba por la habitación con la silla levantada, aquello le parecía grotesco y la llenaba de una extraña tristeza.
Franz dejó la silla en el suelo y se sentó en ella mirando a Sabina.
-No es que me agrade ser fuerte-dijo-, pero ¿para qué necesito estos músculos en Ginebra? Los llevo como un adorno. Como unas plumas de pavo real. En la vida me he peleado con nadie.
Sabina continuó con su meditación melancólica: ¿Y si tuviera un hombre que le diera órdenes? ¿alguien que quisiera ser su amo? ¿Cuánto tiempo iba a aguantarlo? !Ni siquiera cinco minutos! De lo cual se deduce que no hay hombre que le vaya bien. Ni fuerte ni débil. Dijo:
-¿Y por qué no utilizas nunca tu fuerza contra mí?
-Porque amar significa renunciar a la fuerza -dijo Franz con suavidad.
Sabina se dio cuenta de dos cosas: en primer lugar, de que aquella frase era hermosa y cierta. En segundo lugar, de que al pronunciarla, Franz quedaba descalificado para su vida erótica.
Trad. Fernando Valenzuela
Fot. Fotogramas de The Servant de Joseph Losey, 1963
jueves, 29 de septiembre de 2016
Luz
Los hechos se vuelven arte mediante el amor, que los unifica y encumbra a un plano más elevado de la realidad; en el paisaje, este amor que todo lo abarca está expresado por la luz.
Kenneth Clark El arte del paisaje
Ed. Seix Barral, 1971
Trad. Laura Diamond
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Escapar
Un hombre teme más a lo que pueda sobrevenirle que a los sufrimientos que ya ha padecido. Prefiere aferrarse a los sufrimientos que ya ha padecido para no arriesgarse a un cambio. Sí. Un hombre hablará de su deseo de escapar a los vivos. Pero los más peligrosos son los muertos. Porque de los muertos no se puede escapar; de los muertos que yacen tranquilamente en alguna parte y no tratan de retenerle.
William Faulkner Luz de agosto
Ed. Alfaguara, 2010
Trad. José Luis López Muñoz
Fot. Francesca Woodman
martes, 27 de septiembre de 2016
Intimidad
En el universo todo se estira, se polariza. Todo se dilata en el cielo o en el mundo. Esta expansión del silencio sobre el lugar que se enraíza, esta expansión del secreto sobre el cuerpo que se oculta, esta expansión y este acotamiento, este océano que se extiende y esta insularización que se concentra en la intimidad extrema creaban una profundidad que los dos compartíamos más aún porque no la compartíamos con nadie más.
Pascal Quignard Vida Secreta
Ed. Espasa Calpe, 2004
Trad. Encarna Castejón
Fot. Slevin Aaron
lunes, 26 de septiembre de 2016
Ausencia
Ir y quedarse, y con quedar partirse;
partir sin alma, y ir con alma ajena;
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades;
pedir prestada, sobre fe, paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.
domingo, 25 de septiembre de 2016
El tiempo se detiene cuando alguien muere
El tiempo se detiene cuando alguien muere. Por supuesto se detiene para ellos, quizá, pero para los que sufren la pérdida el tiempo se desquicia. La muerte llega demasiado pronto. Olvida las mareas, los días que se alargan y se acortan, la luna. Hace trizas el calendario. No estás en tu escritorio o en el metro o preparando la cena para los niños. Estás leyendo People en la sala de espera de un quirófano, o temblando en un balcón donde fumas toda la noche. MIras al vacío, sentada en el cuarto de tu infancia con el globo terráqueo sobre la mesa. Persia, el Congo Belga. El problema es que cuando vuelves a la vida normal, todas las rutinas, las marcas del día parecen mentiras sin sentido. Todo es sospechoso, una trampa para adormecernos, para volver a arroparnos en la plácida inexorabilidad del tiempo.
Lucia Berlin
Manual para mujeres de la limpieza
Ed. Alfaguara, 2016
Trad. Eugenia Vázquez Nacarino
Fot. Charles Gates Sheldon
Mary Nolan, 1920's
sábado, 24 de septiembre de 2016
Noches blancas
En vano escarba el soñador en sus viejos sueños, como si fueran ceniza en la que busca algún rescoldo para reavivar la fantasía, para recalentar con nuevo fuego su enfriado corazón y resucitar en él una vez más lo que antes había amado tanto, lo que conmovía el alma, lo que enardecía la sangre, lo que arrancaba lágrimas de los ojos y cautivaba con espléndido hechizo.
Fiódor Dostoyevski Noches blancas
Ed. Nórdica, 2015
Trad. Marta Sánchez-Nieves
viernes, 23 de septiembre de 2016
En mis manos
Vi hijos y hombres y jardines en mis manos.
Manual para mujeres de la limpieza
Ed. Alfaguara, 2016
Trad. Eugenia Vázquez Nacarino
Fot. Josephine Cardin
jueves, 22 de septiembre de 2016
El infierno de la soledad
Desde su regreso al pozo, para no perturbar su espíritu, trató de no leer el diario. Pasada una semana, ya no tuvo deseos de leer. Después de un mes, casí había olvidado que existían cosas tales como el periódico. Cierta vez encontró la reproducción de un grabado, El infierno de la soledad, y la observó con curiosidad. Se trataba de un hombre flotando inestable en el aire, con sus ojos abiertos por el terror, pero el espacio que lo rodeaba, lejos de ser vacío, era una serie de sombras semitransparentes de muertos que impedían cualquier movimiento del hombre. Los muertos, cada uno con diferente expresión, parecían empujarse unos a otros mientras hablaban incesantemente al hombre. ¿Por qué razón eso era El infierno de la soledad? En aquel momento pensó que se habían equivocado al poner el título; ahora podía entenderlo. La soledad es una sed que la ilusión no satisface.
Ed. Siruela, 2008
Trad. Kazuya Sakai
Fot. Gustave Le Gray
La Grande Vague, Sète, 1857
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Pertenecer
Yo he estado siempre en el borde, observando, deslizándome hacia la salida.
Detesto pertenecer.
martes, 20 de septiembre de 2016
Cicatriz
Yo misma tuve una herida, pero hoy tengo y arrastro mi propia cicatriz. Ya no me acuerdo cuánto ni cómo me dolía, pero por la cicatriz sé que me dolía.
Diamela Eltit
Fot. Léa Seydoux en La belle personne, 2008
lunes, 19 de septiembre de 2016
Donde no estoy
Me esperas allí donde no voy a ir: me amas allí donde no estoy.
Fragmentos de un discurso amoroso, 1977
Ed: Siglo XXI, 2000
domingo, 18 de septiembre de 2016
Soledad
Yo quizá no haga nada, quizá fracase, pero quizá me realice en la poesía interior, en esa que apenas necesita escribirse, y en ti soledad, que me irás revelando la forma de mi espíritu y la lenta madurez de mi ser.
Vida
Un pájaro de papel en el pecho
dice que el tiempo de los besos no ha llegado;
vivir, vivir, el sol cruje invisible,
besos o pájaros, tarde o pronto o nunca.
Vida
sábado, 17 de septiembre de 2016
Recuento
El día estaba envuelto en niebla, que se posaba en su pelaje como una advertencia. Yo escrutaba el futuro, pensaba en lo que tendría que ser para el perro a cambio de lo que él sería para mí. Habría resultado mucho más sencillo si hubiera sido un perro más fácil, es decir, un perro menos inteligente, menos sensible, menos rebosante de aquella Jouissance que no debía sufrir daño alguno.
Habría resultado mucho más sencillo de haber sido yo una persona más fácil. Estábamos demasiado expuestos, el perro y yo, nos unía la misma imprudencia. Y el mismo amor. He aprendido lo que cuesta el amor. Nunca hago recuento, pero sé lo que cuesta.
Veinticuatro horas en la vida de un perro
Ed. Lumen, 2015
Trad. Alejandro Palomas
viernes, 16 de septiembre de 2016
Palabras
De marzo del 79
Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.
La plaza salvaje, 1983
Recogido en
El árbol y la nube. Obra poética 1954-2004
Ed. Nórdica, 2012
Trad. de Roberto Mascaró
El espejo
¿Qué es un espejo? Es el único material inventado que es natural. Quien mira un espejo, quien logra verlo sin verse, quien entiende que su profundidad consiste en ser él vacío, quien camina hacia dentro de su espacio transparente sin dejar en él el vestigio de su propia imagen, ese alguien entonces ha percibido su misterio de cosas. Para eso debe sorprenderlo cuando está solo, cuando colgado en un cuarto vacío, sin olvidar que la más tenue aguja frente a él podría transformarlo en simple imagen de una aguja, tan sensible es el espejo en su cualidad de reflexión levísima, sólo imagen y no cuerpo. Cuerpo de la cosa.
Clarice Lispector Agua Viva
Ed. El cuenco de plata, 2010
Traducción y prólogo de Florencia Garramuño
jueves, 15 de septiembre de 2016
Minucias
Me gustaría alejarme, hasta donde sea posible, de visiones apocalípticas; detenerme, en cambio, en zonas de imprecisa determinación, en minucias: la escritura, la lectura, los sueños, todo aquello que eluda lo grandioso, lo jeremíaco, el afán apostólico y la pontificación dialéctica.
Sergio Pitol El arte de la fuga
Ed. Anagrama, 1997
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