sábado, 11 de febrero de 2017

Butes


Capítulo IV

La escena pasa en medio de la noche. Un viajero golpea bruscamente la puerta de un pajarero que vive aislado en el carrascal. El pajarero deja su lecho, se levanta, abre la puerta, se aparta y deja entrar a su huésped. Éste está agotado y se muere de hambre. La hora es tan tardía que el anfitrión ya no encuentra nada que ofrecer a su huésped. Se queda parado. Reflexiona. Irresistiblemente gira su mirada en dirección a su perdiz domesticada. La perdiz comprende enseguida la mirada que su amo le ha dirigido. Le implora suavemente en la lengua de los griegos una larga frase compleja y maravillosa. (….)
Esta frase tan larga que pronuncia la perdiz define la esencia de la música y recuerda su origen cruel: A aquella que tan bien te servía atrayendo con sus gritos a sus congéneres con el fin de entregártelos, he aquí que ahora quieres matarla para llenar el vientre de uno de tus congéneres.
El reproche melancólico que le hacía el pájaro dejó mudo al pajarero.
Entonces se giró hacia su huésped. Le dijo:
- Compréndame. No voy a dar de comer a uno de mis congéneres la que atrae a los suyos.
Pero el huésped respondió:
-Es un huésped quien está ante ti. Tengo hambre. Existen leyes (nomoi) que definen la hospitalidad. Existen dioses encargados de hacer respetar estas leyes a los mortales. ¿Qué voy a comer si no matas a tu pájaro? ¿Me quieres como enemigo?
El pajarero, como no podía cometer una ingratitud a la vez respecto del Nomos y respecto de los divinos, se cortó una buena parte de la nalga y la puso a asar. El huésped comió, durmió, se fue cuando cantó el gallo. La cicatrización evolucionó mal. La nalga se infectó. El pajarero murió. Inquieta por la inmovilidad y el silencio de su amo, la perdiz voló sobre él. El pájaro se demoró todavía un día en la casa del muerto. Luego el pájaro levantó el vuelo. ¿Qué alma no vuela a pleno día? ¿Quién ha muerto? ¿Quién come? ¿Quién canta? ¿Quién es huésped en este mundo? ¿Quién acoge? ¿Quién se va?

Pascal Quignard  Butes
Edit. Sextopiso
Trad. Carmen Pardo y Miguel Morey