miércoles, 14 de junio de 2017

Vilette


Soy consciente de que mi temperamento no es artístico, pero debo poseer algo de la facultad del artista para gozar al máximo de cada momento; es decir, cuando es de mi gusto. Disfruté de aquel día, aunque viajamos lentamente, hacia mucho frío y llovía. Durante el trayecto, recorrimos un paisaje pelado, llano y sin árboles; unos canales cenagosos se deslizaban, cual verdes serpientes aletargadas, junto a la carretera; e hileras de sauces desmochados bordeaban los campos, labrados como huertos. El cielo era también de un gris monótono; la atmósfera, cargada y húmeda; y, a pesar de tan lúgubres influencias, mi imaginación volaba y en mi corazón brillaba el sol. Estos sentimientos, sin embargo, se veían contrarrestados por la secreta e incesante inquietud que acechaba constantemente mi alegría, como un tigre agazapado en la jungla. Tenía siempre en mis oídos el aliento de ese animal de presa; su fiero corazón latía junto al mío; jamás se movía de su guarida, pero yo sentía su presencia: sabía que sólo aguardaba la puesta del sol para saltar con voracidad sobre su víctima.

Charlotte Brontë
Villette
Ed.. Alba
Trad. Marta Salís

La luz impronunciable



Hablé con mi corazón y dije
mira la alegría
mira
la felicidad

todo es viento

descubrí 
el bien de los hombres
las obras que construyen bajo el cielo
la cuenta de los días de la vida

bajo el sol

miré a lo alto
construí un palacios
planté viñas
jardines
parques
árboles de todo fruto
fuentes
de agua para irrigar
la encina la higuera
la ley y la alianza
que nace entre nosotros

nunca negué a mis ojos
lo que desearon nunca
la alegría
a mi corazón mi trabajo
fue su fortuna su felicidad
la herencia de mi pena

y admiré
las obras
que obtuve
de mis manos

Hablé con mi corazón
y dije
bajo el sol 
nada perdura

una eternidad sin memoria nos devora.


La luz impronunciable
Ed. Sexto Piso, 2016

A Line of Sticks in Somerset, 1974

Leyendo


Mercat de llibres de Sant Antoni, 1955