domingo, 26 de noviembre de 2017

Deseo


TE DESEO

Te deseo primero que ames y que,
amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos y que,
incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles,
y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas
enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.

Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente te deseo que seas tolerante;
no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste,
no todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen
y que te rodean seres oprimidos
tratados con injusticia, y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo
de ese dinero enfrente de ti y digas: “Esto es mío”,
sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera
pero que, si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,
y que, siendo mujer, tengas un buen hombre
mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos
y sonrientes, aún sobre amor para empezar de nuevo.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo nada más que desearte.


Charli Howard for "All Woman project I"

Desempolvar


Desempolvar

El polvo es verbal. Billones de partículas de dios sabe qué, que se depositan sobre toda superficie, en cada rincón. Engendrando bichos que, debajo del microscopio, se convierten en monstruos grotescos y aterradores. Polvo que se acumula inadvertido e invisible hasta que llega el día en que se lo percibe, y entonces, repentinamente, uno se escucha decir que nunca se había dado cuenta de lo llena de polvo que estaba la casa. Polvo y telarañas. Telarañas no perturbadas por meses o incluso años. Ya pasa de castaño a oscuro. Compras un plumero, uno con mango telescópico. Lo abres y plumereas las paredes, debajo de los estantes altos, en los más inaccesibles rincones del salón. Lugares donde el plumero nunca sacó el polvo. Lugares en los que el polvo se apiló. Pasas el dedo por la saliente y lo sacas cubierto de suciedad de 1976. Polvo punk. Ahora es 2000. De lamer ese polvo, te preguntas, ¿te sabría al pasado? ¿El del polvo medieval, el del polvo romano, el antiguo polvo del crepúsculo celta? Recógelo y ofrécelo a la venta en vaso de colores. Polvo pagano, polvo de rinoceronte, polvo de dinosaurio. Polvo del milenio. Polvo removido con cepillo por los santos. Polvo de Cristo. Polvo de Buda. El polvo de nuestros ancestros. Desempolvar: si no fuera una metáfora del olvido podría ser un verbo feliz.

Richard Gwyn
de "Walking on bones"
Trad. de Jorge Fondebrider

Foto: Cuaderno de viaje de Annemarie Schwarzenbach

Sefiní


Basta por esta noche
cierro la puerta
me pongo el saco
guardo los papelitos donde no hago sino hablar de ti
mentir sobre tu paradero
cuerpo que me has de temblar.

Dejemos esto en claro
si estoy triste estoy triste.
Estoy triste porque no llueve y porque estás lejos
Estoy triste porque el té esta frío y no encuentro las llaves de mi casa
y porque no encuentro ni mis llaves ni mis puertas
Estoy triste porque el aire susurra lejos
y se hace esperar igual que el futuro
estoy triste porque el destino me propuso
una llamada a los deseos imposibles
y me rehúso a negar la propuesta
y porque la vida se rehúsa a dejar que se vayan lejos
Estoy triste porque no puedo dejar de tener fe en el valor de los débiles y los cobardes
vale decir que venceremos
Estoy triste porque el mundo da sus vueltas
y yo me niego a darme la vuelta y mirar el pasado con ojos de solemnidad
y ganas de destierro
y por los que no pueden hacer las paces con mis antes y sus antes
lejanos hoy
estoy triste por aquellos que no me dejan descansar en sus olvidos
porque no puedo irme a algún lugar lejano sin dejar espacios vacíos
estoy triste porque eres humano y así te quiero
con tus fallas, tus arranques estrepitosos y tus cadencias eternas
estoy triste porque fallas
y porque aseguras mi muerte, y a veces mi vida
pero lo más importante
estoy triste porque no llueve
porque el té está frío
y porque hoy me voy de ti sin ojos solemnes ni ganas de destierro
y porque la nostalgia se hace esperar y no llega
si estoy triste estoy triste, no me convenzan de lo contrario.

Después de tanto tiempo ahí vuelvo a aparecer... esto es mio.

Sefiní

Atelier Uhlandstrasse, Berlin, 1961-62

El ahora


20. 
Amanecer azul, 
gotas de lluvia sobre el buzón amarillo, 
colegialas con calcetines cortos y blancos. 
El ahora está bien, pensé.

"El peso del mundo"
Trad. Víctor Canicio

Centro blanco (1950)