lunes, 4 de septiembre de 2017

Un humor de tranquila belleza


Un humor de tranquila belleza

La luz de la tarde era como miel entre los árboles
cuando me dejaste y caminaste hasta el final de la calle
donde terminaba abruptamente el crepúsculo.
El puente levadizo, similar a un pastel de boda, descendió
hasta la tímida flor del nomeolvides.
Tú subiste a bordo.
Ardientes horizontes pavimentados de pronto con piedras de oro,
sueños que tuve, incluyendo el suicidio,
soplan el globo de aire caliente y lo alejan.
Está reventando, está a punto de reventar
con algo invisible
justo durante estos días.
Nosotros escuchamos, y a veces oímos,
algo que se acerca

y hacemos que la sangre descienda, y cosas así.
Los museos se tornaron entonces generosos, y vivieron en nuestro aliento.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Cartas a Milena


De esto no cabe ninguna duda, Milena:
Es posible que la actual situación no sea la más deseable, que acaso pueda soportar más felicidad, más seguridad y abundancia -lo cual no es seguro, sobre todo en Praga- pero considerándolo a un nivel medio, puede decirse que me encuentro muy bien, que me siento alegre y libre, que disfruto de un bienestar que no merezco, que casi me da miedo y que, de permanecer las condiciones actuales (si es que no surge un gran desastre), de seguir recibiendo diariamente una palabra tuya y de comprobar que no te atormentas demasiado, probablemente consiga curarme a medias. Deja de preocuparte, Milena. Jamás supe nada de física, excepto esto de la columna de fuego, que por cierto tampoco corresponde a esta ciencia, y menos aún entiendo de la balanza del mundo, ni ella de mí. (¿Qué importancia iba a dar una balanza tan enorme a mis cincuenta y cinco kilos, sin ropa? ¿Cómo habría de notarlos?).
Sin embargo aquí estoy, lo mismo que estaba en Viena, y tu mano está entre las mías hasta que tú quieras.

Franz Kafka
Cartas a Milena 
EDAF ediciones.
Trad. R. Kruger.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Para escribir un solo verso


Para escribir un solo verso, es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las pequeñas flores al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de regiones desconocidas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veían llegar; en días de infancia cuyo misterio no está aún aclarado; [...] en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas -y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra, [...] Es necesario aún haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes. Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues, los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso.

Rainer Maria Rilke
"Los cuadernos de Malte Laurids Brigge"
Ed. Losada, 2009
Trad. Francisco Ayala

Foto: Anna Malina

miércoles, 30 de agosto de 2017

Que nunca existieron


Para Alejandro Krawietz

No es sólo una gota, la gota de agua que recorre la hoja de doradas viñas otoñales, sino todas las de la lluvia. Como tampoco es sólo una hoja, sino todas las del otoño.
No enumero penas, tan sólo es una, magua sin nombre. Como grano sólo de arena, o pavesa en el aire, que representara a todo el desierto o al corazón solo.
Aunque, si aquí no vive nadie, quizás es que, gotas, hojas, nunca existieron.

Juan Fuentes
Que nunca existieron
De "Tiempo volar"
Edit. Piedra y Cielo, 2015

Foto: Hiroshi Watanabe

Deseo


Benedicta se agitó en sueños; soñaba sin duda con las chinelas turcas rojas que se había prometido, con las tandas de muselina con que pensaba hacerse un vestido de baile. Respirando suavemente mientras circunnavegaba aquellos vastos y sombríos ámbitos del sueño; la otra realidad que es la imagen en el espejo de nuestra propia realidad. Un cadáver viviente como yo sufriendo tan sólo a causa de la corrupción 'beta' del mundo en nuestro interior. (El deseo de morir juntos es la imagen del deseo de acostarse juntos).

Lawrence Durrell
Nunquam
Edit. Edhasa, 1986
Trad: Matilde Horne

Foto: Graeme Jukes

martes, 29 de agosto de 2017

Es


-Le quiero. Me cuenta mentiras que borran el peso del cielo. Y es.
-¿Es qué?
El niño extendió las manos.
-Simplemente es.

William Golding
El dios Escorpión
Ed. Alianza, 2003
Trad. Ernestina Champourcin

Esta mañana


ESTA MAÑANA

Despierto esta mañana,
una mujer violenta en el violento día
riendo.
Tras la línea de la memoria
a lo largo del largo del cuerpo de tu vida
donde se mueven infancia, juventud,
la vida del tacto,
ojos, labios, pecho, vientre, sexo, piernas,
contra las olas de la sábana.
Miro a través de la plantita
sobre el alféizar de la ciudad
hacia las altas torres como libros,
entrechocándose voraces,
el río centellea, fluye corroído,
el intrincado puerto y el mar, las guerras,
la luna, los planetas, todo lo que puebla
el espacio en el sol visible invisible.
Violetas africanas en la luz
palpitando en un universo palpitante.
Quiero una paz arraigada, y deleite,
las riquezas salvajes.
Quiero hacer mis poemas sensitivos:
encontrar mi mañana, encontrarte entero y
vivo moviéndote entre la gente anestesiada.

Te digo a través del aire:
hoy una vez más
intentaré no ser violenta
un día más
esta mañana, despertando sin cesar al mundo
en el día violento.


lunes, 28 de agosto de 2017

Gran Tiempo


(...) Conceptos como karma y tiempo circular son cosa sabida en la inmensa mayoría de las tradiciones indígenas americanas; tiempo como espacio y muerte como transformación están implícitos en la idea terrena de los hopi, que evitan todas las construcciones lineales porque saben tan bien como cualquier budista que Todo está Aquí Ahora. Como en las grandes religiones de Oriente, el indígena americano hace muy poca distinción entre actividad religiosa y acciones cotidianas: la ceremonia religiosa es la vida misma.
Como el "atman" de los Vedas, como la mente budista, como el Tao de los chinos, el gran espíritu del indio americano está en todas partes y en todas las cosas, inmutable. Incluso los aborígenes australianos -a los que se considera la raza más antigua de la Tierra- distinguen entre tiempo lineal y un "gran tiempo" de sueños, mitos y héroes en el que todo está presente de manera simultanea. A mí me conmueve que esta intuición primordial se haya perpetuado de palabra y hecho a través de incontables horizontes y siglos, iluminando la vida de los sueños de los primitivos, las primeras civilizaciones indoeuropeas de los sumerios y los hititas, a los griegos clásicos y a los egipcios, o haya sido guardada por cultos escondidos de las edades oscuras para salir a la luz en el misticismo cristiano, hasídico y musulmán (sufismo), así como en todas las esplendorosas religiones de Oriente. Y es también un profundo consuelo, quizás el único de que dispone, para este animal obsesionado que malgasta la mayor parte de una larga vida fantasmal recorriendo, sobre sus extremidades posteriores, el futuro y el pasado en busca de significados, y que solo consigue ver en los ojos de otros individuos de su especie que está condenado a morir.

Peter Matthiessen
"El leopardo de las nieves"
Ed. Siruela
Trad. José Luis López Muñoz.

domingo, 27 de agosto de 2017

Hospitalidad


Me di cuenta, después, de que, en su vulnerabilidad, el extranjero sólo podía contar con la hospitalidad que le brindase el prójimo. Igual que las palabras se benefician de la hospitalidad de la página en blanco y el pájaro, de la hospitalidad, incondicional, del cielo.

"El libro de la hospitalidad".
Traducción y presentación 
de Sarah Martín.
Minima Trotta. Madrid, 2014.

La promesa


La promesa

Con el segundo trago, en el restaurant,
tomados de la mano sobre la mesa vacía,
hablamos de eso otra vez, renovamos nuestra promesa
de matarnos el uno al otro. Estás tomando gin,
el enhebro azul noche
se disuelve en tu cuerpo, yo tomo Fumé,
mastico su tierra fragante y ahumada, estamos
recibiendo tierra, ya somos en parte polvo,
y donde sea que estemos, estamos también en nuestra
cama, encajados, desnudos, a lo largo uno del otro,
cercanos, embriagados
después del amor, entrando y
saliendo del borde de la conciencia,
nuestros cuerpos felices, entrelazados. Tu mano
se tensa sobre la mesa. Te da miedo
que me acobarde. Lo que no quieres
es agonizar en una cama de hospital por un año
después de un infarto, incapaz
de pensar o de morir, no quieres
que te aten a una silla como a tu impecable abuela,
profiriendo insultos. El cuarto en penumbras
a nuestro alrededor,
globos de marfil, cortinas rosadas
ceñidas por la cintura —y afuera
un anochecer de verano tan leve,
alto, luminoso. Te digo que no me
conoces si crees que no te
mataré. Piensa en cómo hemos flotado juntos,
mirándonos a los ojos, pezón contra pezón,
sexo sobre sexo, las mitades de una criatura
resurgiendo hasta el borde de la materia
y sobrepasándola —me conoces de la brillante
sala de partos salpicada de sangre, si un león
te tuviera entre sus dientes yo lo atacaría, si las sogas
que ataran tu alma fueran tus propias muñecas, yo las cortaría.

de "La materia de este mundo" 
Gog&Magog Ediciones, 2015.
Trad. Inés Gotland e Ignacio di Tullio

sábado, 26 de agosto de 2017

Agua subterránera


La conversación de una mujer amada es como un suelo que cubre un agua subterránea y peligrosa. Siempre se siente detrás de las palabras la presencia, el frío penetrante de un charco invisible; se percibe acá y allá su pérfido goteo, pero el agua permanece oculta.

Marcel Proust
En busca del tiempo perdido 4. Sodoma y Gomorra
Ed. Lumen, 2011
Trad. Carlos Manzano

Foto: Gianni Berengo Gardin

Absentia


La absentia y el pensamiento (la abstantia, la abscedentia, la abstractio, la absentatio y el pensamiento) 
La absentia es el lugar del pensamiento. Razonamientos, simulacros, pensamientos, pantallas, fantasmas, imágenes se diferencian por la ausencia.
(La estilográfica en la mano de quien escribe. El libro en la mano de quien lee. Sigmund Freud habla de un pequeño carrete que vio en la mano de un niño probando "tanteando" el "desaparecer" y el "aparecer" de las cosas y su ausencia. Necesitamos conexiones con lo que no existe. Unos, pequeños ídolos, pequeñas efigies, pequeños cuencos, pequeñas cráteras; otros, pequeños volúmenes, pequeños fragmentos, pequeñas citas de quienes están muertos).

Pascal Quignard
Pequeños Tratados I
Ed. Sextopiso \ Kurimanzutto
Trad. Miguel Morey

Fot. Julian Schnabel

viernes, 25 de agosto de 2017

Mujeres


Un hombre furioso y bestial se dejará llevar hasta el asesinato, porque se hallará saturado de vino o furioso, inspirado por la ira o el alcohol. Es malo. Ignora el placer de matar, la caridad de dar muerte como una caricia, de hacerla intervenir en juegos que son como los de las fieras distinguidas: los gatos, los tigres, abrazan a sus presas lamiéndolas al mismo tiempo que las magullan. 
(...)
Se oían risas, algunas demasiado fuertes... Pero en cuanto Bouboule, con un movimiento de hombros, había dejado resbalar hasta el talle su kimono, ya nadie reía. Las cúspides extremas de una perfección sólo inspiran gravedad. Delante de las dos medias manzanas sin mácula, iguales, armoniosamente distantes, levantadas por apacible aliento, coronadas de un resplandor apenas rosado, ya no había en el camerino más que contempladores soñadores y mudos.

Sidonie-Gabrielle Colette
Mujeres

En la foto Colette por Cecil Beaton

Araceli


En este otoño de niebla, desde hace varios días, me siento tentado a seguir a mi muchacha Araceli en todas las direcciones del espacio y del tiempo, menos en una en la que no creo: el futuro. En realidad, en la dirección de mi futuro no veo más que una vía sinuosa a lo largo de la cual, mi habitual yo mismo sigue moviéndose arriba y abajo como un pendular borracho. Hasta que sobreviene un choque enorme y todo movimiento cesa. Es el punto extremo del futuro. Una especie de mediodía cegador, o de medianoche ciega, en el que ya no hay nadie, ni siquiera yo.

Elsa Morante
Araceli 
Ed.. Gadir, 2008

Fot. Marit Beer

jueves, 24 de agosto de 2017

Cartas a Milena


No sólo te amo a ti. Es más lo que amo: amo la existencia que tú me otorgas.

Franz Kafka
Cartas a Milena
Ed. Alianza, 2010
Trad. Carmen Gauger

A modo de autobiografía


Me voy a arriesgar para contar, para simplemente contar lo que quise ser. Primeramente quise ser una caja de música. Sin duda alguna me la habían regalado, y me pareció maravilloso que con sólo levantar la tapa se oyese la música; pero sin preguntarle a nadie ya me di cuenta que yo no podía ser una caja de música, porque esa música por mucho que a mí me gustara no era mi música, que yo tendría que ser una caja de música inédita, de mi música, de la música, de la música que mis pasos, mis acciones…, y yo era una niña que no tenía remordimientos y aún sin ellos temía, o sabía, que una caja de música no podía ser. Pregunté a mi padre quiénes eran los templarios. Recuerdo que me dijo que eran unos caballeros, y yo era una mujer. Y esto se me quedó en el alma gestando porque yo quería ser un caballero y quería no dejar de ser mujer, eso no; yo no quería rechazar, yo quería encontrar y ser fecunda.
¿Qué otra cosa quise ser? Pues quise ser centinela, porque cerca de mi casa se oía llamarse y responderse “Centinela alerta”, “Alerta está”. Y así yo quería ser un centinela de noche. Y entonces yo volvía a preguntar si las mujeres podían ser soldados solamente para ser centinela. Y mi padre que no, que no podía ser. Y así cuando me di cuenta que no podía ser de hecho nada, encontré el pensamiento, encontré lo que yo llamaba, lo sigo llamando la filosofía. Pero tampoco eso yo podía. Mi padre me habló de la Academia Platónica, donde está inscrito “Nadie entre aquí sin saber geometría”, y yo la geometría no la dominaba y, de tanto en tanto, con mucha impaciencia, le preguntaba a mi padre: ¿Pero cuándo me vas a enseñar geometría? ¿Y para qué? Porque yo tengo que pensar. Entonces, no tengo más remedio que aceptar que mi verdadera condición, es decir, vocación, ha sido la de ser, no la de ser algo, sino la de pensar, la de ver, la de mirar, la de tener la paciencia sin límites que aún me dura para vivir pensando, sabiendo que no puedo hacer otra cosa y que pensar tampoco lo he hecho.

María Zambrano
A modo de autobiografía
Anthropos, nº 70-71, 1987

miércoles, 23 de agosto de 2017

Florecer


Después de haberla abrazado, ella se mordió los labios hasta hacerse sangre, me salpicó de sangre la cara, era como si su boca floreciese.

Knut Hamsun
"Rosa"
Foto: Bill Henson

Bajo un cielo extranjero


Bajo un cielo extranjero
sombras rosas
sombras
sobre una tierra extranjera
entre rosas y sombras
en una agua extranjera
mi sombra.

Sombras rosas sombras.
De "Invocación a la Osa Mayor" 
Ediciones Hiperión 2001
Versión de Cacilia Dreymüller y Concha García

Tengo una llave


Tengo una llave
y abro la puerta: entro
y está obscuro; entro
y está más obscuro. Entro.

(Versión de Octavio Paz)

The inside of Unknow Pleasures

Pregunta


Cuerpo, mi casa
mi caballo, mi sabueso
qué voy a hacer
cuando te rindas

dónde voy a dormir
cómo voy a cabalgar
qué voy a cazar

adónde podré ir
sin mi montura
precipitada y ansiosa
cómo voy a saber
si adelante en el bosque
hay un tesoro o un peligro
cuando el Cuerpo mi buen
perro sabio esté muerto

Cómo será
estar en el cielo
sin techo ni puerta
con el viento por ojos

con las nubes de atuendo
¿cómo voy a esconderme?

Pregunta

Fot. de la autora por Rollie Mckenna 1950's