miércoles, 2 de marzo de 2016

Los recuerdos


Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".

Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte", y también: "Cuidado con los escalones." Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Sé bien


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa; 
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente; 
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo; 
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo; 
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre; 
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría; 
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola; 
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre
y por lo tanto pura; 
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

Pier Paolo Pasolini
Análisis tardío
Versión de Delfina Muschietti

martes, 1 de marzo de 2016

Volver


Miré hacia atrás por desamparo.
Por vergüenza de escabullirme a hurtadillas.
Por deseo de gritar, de volver.

La mujer de Lot (fragmento)

Alma y cuerpo



La señora Victorine de Chastenay decía de mí que tenía «el aspecto de un alma que ha encontrado por casualidad un cuerpo, y sale del paso lo mejor que puede». La frase es muy bonita y no puedo afirmar que no sea acertada.

Joseph Joubert Pensamientos
Ed. Península, 2009
Trad. Manuel Serrat Crespo

Fot. Susan Ringler

lunes, 29 de febrero de 2016

Todo está ya dicho


Todo lo que hay de bello en el mundo ya ha sido dicho y bien dicho. En vez de hacer un libro, quizás sea más sensato descubrir otros libros en los libros que fueron escritos en la Antigüedad.

Gustave Flaubert en carta a Louise Colet
Recogido en: Jordi Llovet, Gustave Flaubert: Razones y osadías
Ed. Edhasa, 1997

Fot. Fragmento del Kojiki

Las nubes


Para el asceta jansenista Milton Worner, las nubes están ahí esperando el día del juicio terrible. Ellas, liberadas entonces de su servidumbre por el Reino de la Palabra, servirán de soporte a la ascensión de los justos y condenarán los azules de un cielo ya inútil al silencio final.

Rafael Pérez Estrada
Tratado de las nubes
Ed. Renacimiento, 1990

Alejandro Marco
Nube, 2013, Óleo sobre lienzo

domingo, 28 de febrero de 2016

Fantasmas


Nos asustan los fantasmas y sin embargo vivimos minuciosamente entre ellos: son nuestro ser anterior, el que vivió en una casa, el que pasó por un jardín, el que viajó por diferentes lugares del mundo, el que fue increíblemente feliz o increíblemente desdichado. Cada uno de esos seres está rodeado de otros seres. De ese modo se propaga el infinito mundo de los fantasmas.

Silvina Ocampo

Leyendo

Florence Peterson reading
Cyanotype 1909

sábado, 27 de febrero de 2016

Reflejos


No eres más que una sombra turbia, un duro núcleo de indiferencia, una mirada neutra que rehúye las miradas. Con labios mudos, ojos apagados, sabrás en adelante identificar en los charcos, en los cristales, sobre las carrocerías relucientes de los auto-móviles, los reflejos fugitivos de tu vida detenida.

George Perec, Un hombre que duerme
Ed. Impedimenta, 2009
Trad. Mercedes Cebrián

Edouard Boubat, Lella au Concarneau, 1948

Lorca - Dalí

 Postal enviada por Dalí a Lorca

Fotografía conjunta

viernes, 26 de febrero de 2016

Madrugar

Juan Goytisolo
Campos de Níjar
Ed. Galaxia Gutenberg, 2015
Fuente: Book Cake

Amaneceres


Poderoso y tremendo con que rapidez el amanecer podría matarme si yo no pudiése sacar hoy y siempre amaneceres dentro de mí.

Walt Whitman

Fot. Walt Whitman, 1881, anónima

miércoles, 24 de febrero de 2016

Encerrado y libre


Cuando era niño, llamábamos castigo a estar encerrados en un cuarto. El aparente desentendimiento de Dios por los asuntos del mundo parecía imperdonable. Esta mañana, al subir los cinco pisos hasta mi casa, recuerdo la iracunda voz de mi padre con una mezcla de ansiedad y amor. Como siempre, la posibilidad de un hogar —a lo sumo una utopía— permanece ilusoria, así que leo a Platón, para quien el amor no ha sido vejado. Me tiendo sobre la alfombra, cual fertiliza un gusano, y comprendo cosas de las que no tengo conocimiento empírico alguno. Aunque la puerta esté cerrada, soy libre.
Como un mapa obsoleto, mis fronteras están cambiando.

Henri Cole, Mirlo y Lobo
Quálea Editorial, 2010
Trad. Diego Zaitegui

Perdurabilidad



Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. De nuevo siento en mi pecho un vacío devorador que sólo colma el calor de tu cuerpo abrazado al mío.

André Gorz, Carta a D. Historia de un amor
Ed. Paidós Ibérica, 2008
Trad. Jordi Terré.

martes, 23 de febrero de 2016

Esa lasitud teñida de asombro


Suele suceder que los decorados se derrumben. Levantarse, coger el tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, la comida, el tranvía, cuatro horas de trabajo, la cena, el sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado con el mismo ritmo es una ruta que se sigue fácilmente durante la mayor parte del tiempo. Pero un día surge el “por qué” y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro. “Comienza”: esto es importante. La lasitud está al final de los actos de una vida maquinal, pero inicia al mismo tiempo el movimiento de la conciencia. La despierta y provoca la continuación. La continuación es la vuelta inconsciente a la cadena o el despertar infinito… 

…La simple “inquietud” está en el origen de todo. Durante todos los días de una vida sin brillo, el tiempo nos lleva. Pero siempre llega un momento en que hay que llevarlo. Vivimos del porvenir: “mañana”, “más tarde”, “cuando tenga una posición”, “con los años comprenderás”. Estas inconsecuencias son admirables, pues, al fin y al cabo, se trata de morir. Llega, no obstante, un día en que el hombre comprueba o dice que tiene treinta años. Así afirma su juventud. Pero al mismo tiempo se sitúa con relación al tiempo. Ocupa en él su lugar. Reconoce que se halla en cierto momento de una curva que confiesa tener que recorrer. Pertenece al tiempo, y a través del horror que se apodera de él reconoce en aquél a su peor enemigo. El mañana, anhela el mañana, cuando todo él debía rechazarlo. Esta rebelión de la carne es lo absurdo… 

Al final del despertar llega, con el tiempo, la consecuencia: suicidio o restablecimiento.

Ese espesor y esa extrañeza del mundo es lo absurdo

Albert Camus  El mito de Sísifo, 1942
Ed. Alianza Editorial, 2004
Traducción: Esther Benítez

Fot. Albert Camus, por Cecil Beaton

Foto familiar

Rilke en la casa de verano de la familia de Lou Andreas-Salomé

lunes, 22 de febrero de 2016

Señor: es hora


Señor: es hora. Largo fue el verano. 
Pon tu sombra en los relojes solares, 
y suelta los vientos por las llanuras. 

Haz que sazonen los últimos frutos; 
concédeles dos días más del sur, 
úrgeles a su madurez y mete 
en el vino espeso el postrer dulzor. 

No hará casa el que ahora no la tiene, 
el que ahora está solo lo estará siempre, 
velará, leerá, escribirá largas cartas, 
y deambulará por las avenidas, 
inquieto como el rodar de las hojas.

Rainer Maria Rilke
Día de otoño
Versión de Jaime Ferreiro

Fot. Rainer Maria Rilke
Hotel Biron, Paris
Anónima

The grey window

The grey window grosvenor galleries,1932